Kundera: egos experimentales

La frase es de Kundera y se refiere a los personajes de ficción. El ejercicio es imaginario: escribimos, entre otras opciones, desde lo que no nos atrevemos a vivir.  Gracias a la escritura abrimos ventanas infinitas a nuevos horizontes.  Podemos tener aquello que jamás tendremos.  Pretendemos la libertad.

Desde muy temprano supe que la vida no era del todo risueña.  Y así, muy pronto me inicié en el arte de inventar.  Cuando la seño Estelita del tercer grado me regañó por contar en clase que vivía en un microbús VW abandonado en un barranco, tuve que renunciar a los privilegios de tener vidas alternativas.  Mis papás ni se enteraron, pero ella me hizo devolver un cojín y una frazadita azul que me habían traído mis compañeras para que yo estuviera más cómoda en mi refugio.  A cambio me entregó un cuaderno al que le arrancó las hojas usadas, para que yo utilizara como diario.  De aquella manera improvisada, empecé a escribir y a inventarme una y otra vez.

La realidad resulta demasiado chata e insatisfactoria.  En cambio, en los sueños, en la literatura, cabe todo.  Diferentes lugares, personajes y épocas.  Desde la ficción nos atrincheramos y damos la batalla.  Acaso mínima, pero batalla al fin.  Aunque ficticio, nuestro coraje remonta la ola y crea.  Mundos más benévolos, existencias más reconciliadas con la vida, egos más deseables.  En eterno retorno.

Alrededor de esta preocupación gira la novela de Kundera, La insoportable levedad del ser, publicada en 1984.  Obra que marca el espíritu ante la reflexión de un tema antiguo, el de la inutilidad de la existencia y la disyuntiva de nuevos intentos para dotar a la vida de sentido. 

A partir de mis lecturas renovadas de esta historia, me quedo con el espíritu del autor, reflejado esencialmente en su humor negro y su ironía para ubicarnos dentro de un relato de personajes insuperables y reflexiones vitales acerca del eterno retorno.  Esa posibilidad de inventarnos cíclicamente.  La misma que le llevó a afirmar en su novela que «si el eterno retorno es la carga más pesada, entonces nuestras vidas pueden aparecer, sobre ese telón de fondo, en toda su maravillosa levedad».