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Dos comentarios que definen su obra son los siguientes:

“Los cuentos de Gloria Hernández surgen de heridas y cicatrices, del malestar y de perplejidad ante el mundo.  En todos ellos hay una constante lucha con el lenguaje, una búsqueda desesperada por encontrar las palabras precisas que vayan develando ciertos sentimientos íntimos y misteriosos.  El amor, la soledad, el dolor, el deseo atraviesan estas historias contadas como de madrugada, cuando los sueños se desvanecen y nos asalta esa especie de lucidez atormentada que trastoca vivencias y recuerdos.  Estamos ante un libro que es resultado del oficio y la perseverancia, y si bien es el primero publicado por la autora, su factura delata al alguien que ha escogido el ejercicio de la literatura como una forma de vida.”

Luis Aceituno, escritor y editor Suplemento Cultural El Acordeón de El Periódico

“Con buen juicio, Gloria Hernández evita las posiciones extremas.  Las divisiones tajantes que encasillan –deforman- al ser.  De ahí, su predilección por los grises de la dualidad humana.  El resultado es un conjunto de historias mediante las cuales se enriquece, no la escritura realizada por mujeres, sino la literatura guatemalteca.  Gracias a este libro –y contra la propia previsión de la autora- con el devenir de los tiempos, más de algún lector habrá de recordarla  Sabrá, entonces, dondequiera que esté, que quizá la vida verdadera –o un sucedáneo que enriquece las limitaciones de este lado del espejo- siempre acecha detrás de las compuertas de la imaginación, en ese lugar mágico, paraíso por ella encontrado.

Dra. Helen Umaña, escritora y crítica literaria